El jefe de proyecto, ¿nace o se hace?
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Escribo este artículo a partir de es otro: Un líder: ¿nace o se hace?, que el pasado domingo apareció en Por fin es lunes. En este artículo se propone que el líder nace y entre los argumentos expuestos se aporta un artículo aparecido en un blog sobre genética en el que se afirma el liderazgo está en los genes: o has nacido con ellos o no, pero no se puede modificar.
Yo no tengo la respuesta a esta pregunta aunque sí una convicción, los líderes o los jefes de proyecto se hacen. Esa es la opinión que también han manifestado 14 de los mayores expertos españoles en management en las entrevistas que aparecen en Who’s Who en el Management Español al responder a la pregunta El líder, ¿nace o se hace?. Hay que decir también que algunos de ellos matizan que existe una predisposición natural.
Sea cual sea la respuesta, lo importante para cada uno de nosotros es el convencimiento que tengamos de a donde podemos llegar partiendo de quienes somos. Podemos ser deterministas cayendo así en el inmovilismo y fatalismo o bien podemos reafirmarnos en nuestra capacidad de evolucionar y de escribir nosotros mismos nuestro futuro, en definitiva, decidir quién queremos ser. Yo apuesto, he apostado siempre, por lo segundo.
Hace pocos días me refería a dos libros en Derroche energético. Hoy los vuelvo a recomendar:
- La fuerza del optimismo de Luis Rojas Marcos y
- El hombre en busca de sentido de Viktor Franks
e incluyo en la lista:
- Who’s Who en el Management Español de Francisco Alcaide Hernández
Referencias para la reflexión:
- Cuando el talento no cuenta en Por fin es lunes
- What it takes to be great en CNNMoney


Hola Ángel, me parece este un tema interesante. Echando un vistazo a la referencia que citas, y al post inicial al que se refiere la referencia, vaya, he constatado que el argumento base es genético. Y la verdad es que durante las últimas décadas los descubrimientos que se han estado realizando sobre las bases neurobiológicas de nuestro cerebro y emociones apuntan en ese sentido. Por quitarle un poco de hierro a la sentencia, no diría que un líder nace aunque las personas sí nacemos con una arquitectura innata que promueve o limita aquello que podemos llegar a ser en la vida. En este sentido, quien llega a ser un líder posee con mucha probabilidad una naturaleza humana que no le limita para ello. Claro, luego se hará o no se hará. Pero si alguien presenta una naturaleza que le limite, como por ejemplo una tendencia a que la amígdala cortocircuite con mayor frecuencia los estímulos bajo presión, difícilmente podrá serlo por mucho que se esfuerce. Son limitaciones físicas que impiden realizar cosas de la misma manera que una pierna amputada impide realizar los 100 metros lisos en menos de 10 segundos. Lo que ocurre es que ésta última es de una obviedad fuera de toda duda mientras que la primera ha permanecido oculta hasta hace muy poco.
Ahora bien, ¿quiere decir esto que todo aquél que tenga cualidades va a tener éxito? Yo opino que no. El resto es puro azar. Suerte. Cuando hablan los gurús; los expertos; los que han tenido éxito; ponen como ejemplo precisamente los que han tenido éxito. Pero, ¿y la gente, con las mismas cualidades o mejores, que no lo ha tenido? Esa no aparece en sus estadísticas. Esto es lo que se conoce como el sesgo de la supervivencia. En el fondo no basta con tener cualidades, luego hay que hacerse. Pero hacerse un sitio en un medio sujeto a altas dosis de incertidumbre significa en realidad tener suerte. Y hay competencia. El hecho de pensar que haya que nacer con cualidades no quiere decir que haya pocas personas que lo hagan. En realidad yo creo que es al revés. Por eso al final hay que batirse en la arena, hacerse.
Gracias Diego por tu comentario.
Yo creo que todos nacemos con una características que nos hacen diferentes o parecidos a otros y que estas características particulares nos ponen límites – entendamos límites no como algo cercano y opresor sino como una barrera más o menos cercana o lejana -. Pero, quizás, lo importante sea conocer nuestros límites reales y no rebajarlos nosotros mismos. También saber que los límites a veces se pueden rebasar con trabajo, convencimiento, constancia… Tener fe en nuestras posibilidades y en nuestra capacidad de crecer para mi es mucho más importante que saber que hay unos genes que me impediran ser un gran pintor. Acaso no hay ciegos que escalan las cumbres más altas del mundo. Historias de superación conocemos todos; sepamos también que la nuestra también es posible y quizás la más importante, para cada uno de nosotros claro.
En relación a este asunto, la capacidad de crecer, José Manuel Casado ha escrito un artículo titulado “La fuerza de la actitud” que bien puede considerarse un resumen del libro “La fuerza del optimismo”. Lo podéis leer en: http://www.toptenms.com/archivos/128/descargas/JMC_EEenero.pdf